La base nunca cambia: 1 scoop (6 g) en 250 ml de agua, revuelve unos 30 segundos y listo. Pero cómo lo tomas de ahí en adelante depende de vos. Estas son 5 formas de prepararlo según el momento.
1. El clásico caliente
Agua caliente (no hirviendo), revuelve bien y tómalo como un café de la mañana — directo, sin vueltas. Ideal para los días fríos o cuando necesitas ese ritual antes de salir de casa.
2. El frío de siempre
La misma preparación, pero con agua fría o a temperatura ambiente. Es la opción más rápida cuando vas contrarreloj camino al gimnasio.
3. El shot concentrado
Reduce el agua a la mitad (unos 125 ml) para un shot más intenso, tipo espresso. Perfecto si prefieres tomarlo rápido, en un par de sorbos, antes de entrenar.
4. El helado con hielo
Prepara la mezcla normal y sírvela sobre hielo. Se diluye un poco más, queda más refrescante — ideal para los días de calor o después del mediodía.
5. Con leche, al gusto
Si prefieres, también puedes prepararlo con leche en vez de agua, según tu gusto — le da una textura distinta, más suave. Pruébalo y ajusta la cantidad hasta encontrar tu punto.
El único paso que no te puedes saltar
Sin importar cuál elijas: agítalo bien hasta que quede homogéneo, y consúmelo recién preparado. Y como siempre — conserva el producto en su empaque original, por debajo de 30 °C y con humedad relativa inferior al 75%.
Preguntas frecuentes
¿Puedo prepararlo con leche vegetal?
Sí, puedes prepararlo con la leche de tu preferencia.
¿Cuánta agua debo usar?
La preparación base es 1 scoop (6 g) en 250 ml, pero puedes ajustar la cantidad según qué tan concentrado lo prefieras.
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